Cuando se va la electricidad, un generador portátil parece una solución inmediata para mantener funcionando el refrigerador, algunas luces o aparatos importantes. El problema es que encenderlo en el lugar equivocado puede introducir dentro de la vivienda un peligro mucho más difícil de detectar.
Estos equipos producen monóxido de carbono (CO), un gas que no tiene color ni olor y que puede causar intoxicaciones graves. Por eso, confiar en que “si hubiera algo peligroso lo olería” no funciona en este caso.
¿Qué tan lejos debe estar el generador?
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos recomiendan utilizar estos equipos únicamente en exteriores y a más de 20 pies, aproximadamente seis metros, de puertas, ventanas y conductos de ventilación. El escape también debe apuntar en dirección contraria a la vivienda.
Un detalle que puede sorprender es que abrir completamente la puerta del garaje no lo convierte en un lugar seguro. Los CDC advierten que un generador no debe funcionar dentro de una casa o garaje aunque puertas y ventanas permanezcan abiertas, debido al riesgo de acumulación de monóxido de carbono.
Otra medida recomendada es contar con detectores de este gas que funcionen con baterías o tengan batería de respaldo. Así pueden seguir operando precisamente cuando ocurre un corte de electricidad.
La regla más fácil de recordar durante el próximo apagón es sencilla: el generador va afuera y lejos de la casa. Esos metros adicionales pueden impedir que los gases del escape regresen al interior a través de una puerta, ventana o ventilación.