Cuando se interrumpe la electricidad, una de las primeras preocupaciones en casa suele ser la comida. Aunque la refrigeradora deja de enfriar, los alimentos no se vuelven inseguros inmediatamente: existe un margen que puede aprovecharse si se mantiene la puerta cerrada.
FoodSafety.gov, portal del Gobierno de Estados Unidos especializado en seguridad alimentaria, indica que un refrigerador sin electricidad puede mantener los alimentos fríos aproximadamente cuatro horas, siempre que permanezca cerrado.
La refrigeradora puede conservar el frío, pero no indefinidamente
La recomendación principal durante un apagón es sencilla: no abrir la puerta para revisar constantemente la comida. Cada apertura permite la entrada de aire más caliente y acelera el aumento de la temperatura interior.
La situación cambia con el congelador. Uno completamente lleno puede conservar una temperatura adecuada aproximadamente 48 horas si no se abre. Si está a media capacidad, el margen baja a unas 24 horas.
El problema comienza cuando los productos perecederos permanecen por encima de unos 4 °C durante dos horas o más. Carnes, pollo, pescado, huevos y sobras son algunos de los alimentos que requieren mayor precaución.
Después de un corte prolongado, tampoco conviene probar un alimento para determinar si todavía está bueno. El sabor o el olor no son métodos confiables para identificar todos los microorganismos capaces de provocar enfermedades.
En el congelador existe otra señal útil: si el producto todavía tiene cristales de hielo o se mantiene a 4 °C o menos, FoodSafety.gov señala que puede cocinarse o volver a congelarse, aunque su calidad podría disminuir.
La regla práctica, entonces, es recordar tres cifras: 4 horas para una refrigeradora cerrada, 24 horas para un congelador medio lleno y 48 horas para uno lleno.