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Curiosidades

Parecen de otro planeta: 8 animales extraños que realmente existen

No son criaturas inventadas por la ciencia ficción. Estos animales extraños poseen cabezas transparentes, dedos desproporcionados, narices llenas de tentáculos y otras adaptaciones que tienen una explicación.

Muchos de los animales extraños que parecen sacados de la ciencia ficción poseen características especializadas para sobrevivir en ambientes extremos. Foto: Ilustración.
Muchos de los animales extraños que parecen sacados de la ciencia ficción poseen características especializadas para sobrevivir en ambientes extremos. Foto: Ilustración.
Por Franco López |

Una cabeza transparente. Una nariz rodeada de tentáculos. Un animal que parece una enorme cochinilla de jardín. Otro cuyo aspecto cambia radicalmente cuando es sacado de las profundidades.

Los animales extraños que habitan la Tierra demuestran que la evolución puede producir formas que parecen propias de otro planeta. Pero detrás de esas apariencias hay algo mucho más interesante: muchas de sus características cumplen funciones esenciales para sobrevivir.

Animales extraños: cuando la evolución parece ciencia ficción

1. Ajolote: puede reconstruir partes de su propio cuerpo

El ajolote (Ambystoma mexicanum) parece conservar permanentemente el aspecto de una larva.

Sus características branquias externas sobresalen de ambos lados de la cabeza y le dan una apariencia inconfundible.

Pero su verdadera rareza está en su interior.

Los ajolotes poseen una extraordinaria capacidad de regeneración. Pueden reconstruir extremidades y reparar otros tejidos, característica que los ha convertido en importantes organismos de investigación científica.

No es inmortal y la regeneración tampoco significa que pueda recuperarse de cualquier lesión, pero sus capacidades superan ampliamente las de los mamíferos.

2. Pez gota: su famosa cara es producto de un cambio extremo

Probablemente sea uno de los animales más injustamente retratados de internet.

Las fotografías más famosas del pez gota muestran una masa gelatinosa con una enorme nariz y una expresión aparentemente triste.

Pero esa no representa necesariamente su apariencia normal en las profundidades.

Estos peces están adaptados a vivir sometidos a enormes presiones. Al ser llevados rápidamente hasta la superficie, la brusca descompresión puede deformar sus tejidos.

El resultado es esa famosa apariencia que lo convirtió en uno de los peces más reconocibles de internet.

3. Dragón azul: pequeño, hermoso y armado con defensas ajenas

Glaucus atlanticus parece una criatura diseñada para una película fantástica.

Es un pequeño nudibranquio marino de tonos azules que flota cerca de la superficie del océano.

Su característica más sorprendente está relacionada con su alimentación.

Puede consumir organismos urticantes, entre ellos la carabela portuguesa, y conservar estructuras defensivas de sus presas para utilizarlas posteriormente en su propia protección.

Su aspecto delicado, por tanto, no debería interpretarse como una invitación a tocarlo.

4. Topo de nariz estrellada: 22 tentáculos alrededor de la nariz

La cara del topo de nariz estrellada (Condylura cristata) parece desafiar cualquier diseño convencional de mamífero.

Alrededor de su nariz posee 22 apéndices carnosos.

No son decoración.

Con ellos explora el entorno mediante el tacto y localiza alimento con extraordinaria rapidez. La estructura está repleta de receptores sensoriales que permiten convertir esa peculiar “estrella” en un sofisticado sistema para interpretar lo que tiene delante.

En un ambiente oscuro, disponer de semejante capacidad táctil supone una enorme ventaja.

5. Aye-aye: un dedo diseñado para encontrar comida escondida

Este primate de Madagascar posee grandes orejas, incisivos prominentes y unos dedos que parecen demasiado largos para sus manos.

El más sorprendente es su especializado dedo medio.

El aye-aye golpea la madera y utiliza las vibraciones y sonidos resultantes para localizar larvas escondidas. Después puede introducir sus delgados dedos en las cavidades para extraerlas.

El Museo de Historia Natural de Londres explica que los dedos tercero y cuarto son especialmente largos y que esta adaptación forma parte de su peculiar estrategia de alimentación.

Es como si llevara incorporada una herramienta para inspeccionar el interior de los árboles.

6. Tiburón duende: una mandíbula que sale disparada hacia delante

Su hocico es largo y aplanado. Su piel puede presentar tonalidades rosadas. Y su mandíbula parece tener una característica imposible.

El tiburón duende (Mitsukurina owstoni) puede proyectar las mandíbulas hacia delante para capturar una presa.

El Smithsonian Tropical Research Institute describe precisamente sus mandíbulas como altamente protráctiles y sus dientes delanteros como largos y delgados.

Vive en aguas profundas y los encuentros con humanos son poco frecuentes.

7. Isópodo gigante: la cochinilla que se volvió enorme

Quien haya levantado una piedra probablemente ha visto pequeños isópodos terrestres.

Ahora imagine algo similar, pero de hasta 40 centímetros.

El isópodo gigante (Bathynomus giganteus) vive en el mar profundo y posee 14 patas, grandes ojos y largas antenas. Es pariente de crustáceos como camarones, cangrejos y langostas.

Su enorme tamaño es un ejemplo del denominado gigantismo de las profundidades. Monterey Bay Aquarium señala que puede habitar a más de 500 metros bajo la superficie y alimentarse de cadáveres de peces y otros restos que llegan hasta el fondo.

En otras palabras: existe algo parecido a una cochinilla gigante recorriendo la oscuridad del océano.

8. Celacanto: el pez que creíamos desaparecido

Su aspecto quizá no sea tan extravagante como el de otros integrantes de esta lista, pero su historia parece ciencia ficción.

Los celacantos eran conocidos por sus fósiles y durante mucho tiempo se creyó que habían desaparecido junto con muchos otros organismos hace decenas de millones de años.

Hasta que en 1938 apareció uno vivo.

Actualmente conocemos dos especies vivientes.

Sus aletas carnosas poseen soporte óseo interno y forman parte de un linaje cuyo registro fósil se remonta aproximadamente 420 millones de años.

No es exactamente el mismo animal que vivió hace cientos de millones de años. Los celacantos también han evolucionado.

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Pero descubrir que un representante moderno de aquel antiquísimo linaje seguía nadando en el océano cambió lo que creíamos saber sobre ellos.

Lo extraño depende del lugar donde se vive

Muchas de estas criaturas solamente parecen absurdas cuando las observamos desde una perspectiva humana.

En el fondo del océano, tener tejidos adaptados a una presión enorme tiene sentido. Para encontrar comida dentro de un árbol, un dedo extraordinariamente delgado es una herramienta. En un túnel oscuro, una nariz repleta de receptores puede resultar más útil que una excelente vista.

La evolución no necesita producir animales que nos parezcan bonitos o normales.

Necesita características que funcionen.

Y por eso algunos de los seres más extraños del planeta también son ejemplos extraordinarios de adaptación.

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Franco López

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