Los gatos pueden pasar horas durmiendo, observar fijamente un punto que nosotros no notamos y, segundos después, reaccionar con una velocidad sorprendente. Compartimos casa con ellos, pero detrás de esos ojos atentos y comportamientos aparentemente inexplicables existe un mundo sensorial muy diferente al nuestro.
Algunas de sus rarezas están incluso escritas en sus genes: perciben los sabores de manera distinta, utilizan sus bigotes como sofisticados sensores y conservan habilidades heredadas de pequeños depredadores. Estas curiosidades muestran que los gatos que vemos todos los días esconden mucho más de lo que aparentan.
Gatos: las curiosidades detrás de sus sentidos y comportamiento
1. Prácticamente no perciben el sabor dulce

No se trata simplemente de que prefieran la carne. Una investigación genética encontró que uno de los genes necesarios para formar el receptor del sabor dulce no es funcional en los gatos. Esa característica también fue observada en otros felinos estudiados, como tigres y guepardos.
2. Ser carnívoros está escrito hasta en sus receptores del gusto
Los felinos son carnívoros obligados. La pérdida funcional del receptor asociado al sabor dulce encaja con una historia evolutiva en la que los azúcares vegetales dejaron de tener importancia alimentaria.
3. Pero sí conservan receptores para sabores amargos
Que no perciban el dulce como nosotros no significa que tengan un gusto rudimentario. Investigaciones han identificado al menos siete receptores funcionales relacionados con sabores amargos en gatos domésticos.
4. Los bigotes son instrumentos sensoriales

No son simplemente pelos largos alrededor del hocico. Las vibrisas aportan información sobre el entorno y ayudan al gato a desplazarse y orientarse en el espacio.
5. Los bigotes no están únicamente en la cara
Además de los más visibles alrededor del hocico y sobre los ojos, los gatos poseen vibrisas en otras zonas, incluidas las patas delanteras, que aportan información táctil.
6. Su famoso aterrizaje tiene una explicación física

Los gatos poseen un reflejo de enderezamiento que les permite orientar el cuerpo durante una caída. Esto no significa que sean inmunes a sufrir lesiones: una caída puede causar traumatismos graves y requiere prevención.
7. Se les puede entrenar
La imagen del gato imposible de enseñar tampoco es exacta. Con técnicas adecuadas y refuerzo positivo pueden aprender conductas y responder a señales. Cornell destaca esta capacidad al explicar investigaciones sobre cognición y comportamiento felino.
8. Su mundo sensorial no es el nuestro
Los gatos procesan estímulos del entorno mediante una combinación de oído, olfato, visión y tacto especialmente adaptada a su condición de depredadores. Muchas conductas que los humanos interpretan como misteriosas responden a esa percepción diferente.
9. El gato doméstico sigue conservando comportamientos de cazador

Acechar, esconderse, abalanzarse sobre objetos o perseguir movimientos no necesariamente significa hambre. Son conductas profundamente relacionadas con su repertorio predatorio.
10. Ni siquiera todos los felinos se sienten atraídos por el azúcar
La anomalía genética relacionada con el receptor dulce no se limita al gato que duerme en el sofá. El estudio que identificó el mecanismo encontró alteraciones equivalentes en el tigre y el guepardo, y otros trabajos posteriores han relacionado este rasgo con la evolución de los felinos carnívoros.
La ciencia continúa revelando que detrás de muchas conductas atribuidas al “carácter” de los gatos existen adaptaciones sensoriales y evolutivas. Conocerlas permite interpretar mejor lo que hace un felino doméstico dentro de casa.