Cambiar los guantes de portero por una corona era una posibilidad real para George Desmond Kamurasi, capitán de un modesto equipo del fútbol inglés. Sin embargo, el jugador de 36 años rechazó convertirse en el nuevo rey tradicional de Tooro, en Uganda, y optó por mantener las responsabilidades que ya tiene en su vida actual.
La decisión fue confirmada por el reverendo Charles Oyo Amooti, integrante del comité encargado de estudiar la sucesión del fallecido rey Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV. Según explicó, los candidatos fueron evaluados y contactados para conocer si estaban dispuestos a asumir la responsabilidad. Kamurasi respondió que no podía hacerlo porque tenía otros compromisos.
La historia resulta particularmente llamativa porque su vida cotidiana está muy lejos de un palacio.
Kamurasi, conocido como “Big G”, es portero y capitán del SE Dons, conjunto del sureste de Londres que compite en la Premier Division de la Southern Counties East Football League, correspondiente al noveno nivel de la pirámide inglesa.
El equipo incluso disputa esta temporada su primera participación en la FA Cup.
Kamurasi tenía linaje para llegar al trono
La posibilidad de convertirse en monarca no surgió de manera fortuita.
Kamurasi pertenece a la familia real Babiito y es primo del rey Oyo, quien falleció el 27 de agosto de 2026, a los 34 años, mientras recibía tratamiento médico en Estados Unidos.
Tras su muerte comenzó el proceso para definir quién debía ocupar el trono del Reino de Tooro, situado en el oeste de Uganda.
El comité sucesorio llegó a colocar al futbolista como su candidato prioritario. Reportes locales indican que había obtenido el respaldo de 15 de los 18 miembros presentes durante una de las votaciones. Pero había una condición indispensable: el elegido debía aceptar.
Kamurasi no lo hizo.
“Él declinó porque tiene otras responsabilidades que debe atender”, explicó Oyo Amooti al confirmar la decisión del futbolista.
El comité terminó seleccionando posteriormente al príncipe Edward Rukidi Kijanangoma, periodista de Uganda Broadcasting Corporation.
La sucesión, sin embargo, permanece rodeada de una controversia mucho mayor. La madre y las hermanas del rey fallecido han cuestionado esa elección y sostienen que existe un testamento en el que Oyo habría dejado instrucciones diferentes sobre quién debía sucederlo.
No se trata de convertirse en gobernante de Uganda
El título de rey de Tooro no equivale a gobernar Uganda.
Uganda cuenta con presidente, Parlamento e instituciones estatales propias. Los reinos tradicionales como Tooro funcionan principalmente como instituciones culturales y sociales y no ejercen el poder político ejecutivo del país.
Eso no elimina el simbolismo de la decisión.
Kamurasi tuvo frente a él dos caminos extraordinariamente distintos: abandonar buena parte de la vida que construyó en Inglaterra para asumir una histórica responsabilidad de su familia en Uganda, o continuar con sus actuales compromisos personales y deportivos.
Eligió lo segundo.
Y por ahora seguirá siendo “Big G”, el capitán que se coloca los guantes cada fin de semana, en lugar del hombre que pudo colocarse una corona.