El pastor evangélico guatemalteco Abraham Ixcotoyac pasó de preparar el funeral de su hija adolescente a enfrentar cuestionamientos por las circunstancias en que la familia llegó a creer que había fallecido.
El caso se conoció públicamente en octubre de 2026, después de que circulara un video en el que una joven de 15 años despertaba dentro del ataúd donde sus familiares la estaban velando.
La noticia fue difundida internacionalmente el 13 de octubre, que retomó declaraciones de los protagonistas recogidas por medios locales.
El viaje al hospital que terminó en un funeral
De acuerdo con el relato atribuido a Ixcotoyac, su hija perdió el conocimiento mientras él la trasladaba hacia un centro asistencial.
El padre afirmó que se detuvo para comprobar si respiraba y si tenía pulso, pero no logró percibir señales vitales.
«Vi que ya no respiraba y no podía sentirle el pulso en las muñecas», relató, según las declaraciones reproducidas por el periódico estadounidense.
El hombre creyó que la adolescente había fallecido y la familia comenzó los preparativos funerarios.
Sin embargo, no consta que un médico hubiera certificado su fallecimiento antes de colocarla en el ataúd.
Esta circunstancia es fundamental para comprender el caso: la impresión de los familiares no equivale a un diagnóstico clínico de muerte.
La madre notó que algo se movía
Durante el velorio, realizado en la comunidad guatemalteca de El Jocote, la madre de la adolescente observó movimientos que la llevaron a sospechar que su hija seguía viva.
«Yo seguía diciendo que estaba viva, que no estaba muerta», declaró la mujer, de acuerdo con la información reproducida por New York Post.
La familia abrió el ataúd y comprobó que la adolescente estaba consciente.
En las imágenes difundidas en redes sociales se observa la conmoción de las personas presentes mientras la joven recibe asistencia de sus familiares.
El episodio fue presentado por algunos asistentes como un milagro. No obstante, desde el punto de vista médico, la información disponible no permite afirmar que hubiera ocurrido una muerte clínica seguida de una resurrección.
¿Qué le ocurrió realmente?
Según las declaraciones recogidas por la prensa, la adolescente recordó haber experimentado un fuerte dolor en el pecho antes de perder el conocimiento.
La causa del episodio no ha quedado establecida mediante un diagnóstico médico verificable.
El caso también plantea preguntas sobre la actuación de los adultos responsables, la ausencia de una certificación de fallecimiento y la necesidad de solicitar atención sanitaria ante una pérdida de conciencia.
Aunque las imágenes provocaron sorpresa y expresiones religiosas, el hecho central documentado es que una menor considerada muerta por su familia despertó durante el velorio sin que existiera una confirmación médica previa de su fallecimiento.
El desenlace permitió que la adolescente regresara con vida junto a sus familiares, pero dejó una importante advertencia: solamente personal sanitario competente puede confirmar un fallecimiento mediante los procedimientos correspondientes.