El Salvador ha sufrido terremotos que dejaron miles de muertos, ciudades destruidas y comunidades enteras marcadas por la tragedia. Este viernes 9 de octubre de 2026, la memoria de esas catástrofes vuelve a cobrar relevancia, a pocas horas de cumplirse 40 años del devastador sismo que sacudió San Salvador el 10 de octubre de 1986.
La coincidencia ocurre en una jornada de preocupación regional por el terremoto reportado en Panamá y la amenaza de tsunami que motivó avisos preventivos para las costas salvadoreñas.
Pero la historia sísmica nacional es mucho más extensa. Los registros del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) documentan terremotos destructivos desde la época colonial, incluyendo los eventos de 1951, 1965, 1986 y los dos grandes movimientos de 2001.
Los terremotos más destructivos de El Salvador
10 de octubre de 1986 — San Salvador
Magnitud 5.4 (mb) según el registro histórico del MARN
El terremoto que destruyó sectores de la capital y dejó alrededor de 1,500 fallecidos, según el registro oficial consultado.
13 de enero de 2001 — Costa del Pacífico
Magnitud 7.6, según Protección Civil
Provocó destrucción nacional y el deslizamiento de Las Colinas, en Santa Tecla.
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13 de febrero de 2001 — San Vicente
Magnitud 6.6
Un segundo terremoto destruyó viviendas y agravó los daños sufridos apenas un mes antes.
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1986: los diez segundos que cambiaron San Salvador
El viernes 10 de octubre de 1986, a las 11:49 de la mañana, un terremoto sorprendió a los habitantes de San Salvador. El movimiento tuvo su origen en una falla geológica local y alcanzó una intensidad máxima de IX en la escala modificada de Mercalli.
De acuerdo con un estudio del Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET), el terremoto provocó destrucción parcial y total en distintos sectores de la capital en menos de diez segundos.
El registro histórico del MARN contabiliza aproximadamente 1,500 muertos, 10,000 heridos y unas 60,000 viviendas destruidas o seriamente dañadas. Existen estimaciones históricas diferentes sobre el número de víctimas, por lo que esas cifras deben identificarse con su fuente.
Uno de los símbolos de aquella tragedia fue el edificio Rubén Darío, cuyo colapso quedó grabado en la memoria de los salvadoreños.
El terremoto ocurrió durante la guerra civil, cuando el país ya enfrentaba profundas dificultades sociales y económicas.
Este sábado se cumplen cuatro décadas de aquella tragedia, una conmemoración que permite recordar a las víctimas y examinar cuánto ha avanzado la preparación nacional ante los riesgos sísmicos.
Enero de 2001: el terremoto que sepultó Las Colinas
El sábado 13 de enero de 2001, a las 11:33 de la mañana, un terremoto de magnitud 7.6 sacudió El Salvador, con epicentro frente a las costas del Pacífico.
El movimiento fue sentido en buena parte de Centroamérica y provocó daños de enorme magnitud en el territorio salvadoreño.
Una de las escenas más dolorosas ocurrió en Las Colinas, Santa Tecla, donde un gigantesco deslizamiento de tierra sepultó viviendas y causó numerosas muertes.
La tragedia también afectó carreteras, escuelas, hospitales y comunidades enteras.
Los registros históricos recopilados en investigaciones de la Universidad de El Salvador señalan 944 fallecidos, 5,565 heridos y cerca de un millón de damnificados por el terremoto de enero.
Para miles de familias, el 13 de enero dejó una herida que todavía forma parte de la memoria colectiva.
Febrero de 2001: cuando El Salvador volvió a temblar
Apenas 31 días después, el martes 13 de febrero de 2001, un segundo terremoto golpeó al país.
Ocurrió a las 8:22 de la mañana, tuvo una magnitud de 6.6 y su epicentro se localizó en la zona de San Vicente, a una profundidad aproximada de 13 kilómetros.
Este movimiento afectó especialmente a San Vicente, La Paz, Cuscatlán y San Salvador.
La particularidad de esta segunda tragedia fue que numerosas construcciones ya habían quedado debilitadas por el terremoto anterior. Algunas terminaron por colapsar.
El MARN registra 315 personas fallecidas, 41,302 viviendas destruidas, daños en edificios públicos y decenas de deslizamientos asociados al evento.
La sucesión de ambos terremotos convirtió 2001 en uno de los años más difíciles de la historia reciente salvadoreña.
1951: Jucuapa y Chinameca sufrieron una catástrofe
Antes de 1986 y 2001, el oriente salvadoreño ya había enfrentado una tragedia sísmica de enormes proporciones.
El 6 de mayo de 1951, dos terremotos registrados con pocos minutos de diferencia sacudieron los alrededores de Jucuapa y Chinameca, en el departamento de Usulután.
El registro del MARN identifica magnitudes de 6.0 y 6.2, con profundidades cercanas a los diez kilómetros.
Los movimientos destruyeron viviendas y edificaciones en las comunidades afectadas y provocaron más de 400 fallecimientos, de acuerdo con la cronología oficial.
Aquella tragedia forma parte de los antecedentes que explican la vulnerabilidad histórica de las poblaciones asentadas cerca de fallas geológicas locales.
1965: otro terremoto destructivo en la capital
El 3 de mayo de 1965, San Salvador sufrió otro terremoto importante.
El movimiento alcanzó una magnitud de 6.0 en la escala utilizada por los registros históricos y produjo una intensidad VII en la escala de Mercalli modificada.
Según el MARN, dejó 125 fallecidos, 400 heridos y aproximadamente 4,000 viviendas destruidas.
Este terremoto fue otro recordatorio de que los movimientos relativamente superficiales y cercanos a zonas urbanas pueden causar daños considerables.
Otros terremotos que marcaron la historia salvadoreña
La cronología del MARN registra también desastres sísmicos de siglos anteriores.
En 1854, un terremoto causó graves daños en San Salvador y llevó al traslado de la capital a Santa Tecla. En 1917, una secuencia sísmica relacionada con la actividad del volcán de San Salvador afectó numerosas poblaciones.
En 1936, San Vicente sufrió otro terremoto destructivo, con estimaciones históricas de entre 100 y 200 fallecidos.
Estos episodios muestran que la amenaza sísmica no comenzó en el siglo XX y que la historia del país está estrechamente relacionada con el movimiento de la corteza terrestre.
¿Por qué ocurren tantos terremotos en El Salvador?
La ubicación geográfica explica buena parte de la actividad sísmica nacional.
El Salvador forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, una región donde interactúan distintas placas tectónicas y se concentra una intensa actividad sísmica y volcánica.
El MARN identifica dos grandes mecanismos de generación de terremotos que resultan especialmente importantes para el territorio salvadoreño:
- Terremotos locales: ocurren en fallas geológicas dentro del país. Aunque pueden registrar magnitudes inferiores a otros movimientos, su poca profundidad y cercanía a las ciudades pueden volverlos especialmente destructivos.
- Terremotos regionales: están relacionados, entre otros procesos, con la subducción de la placa de Cocos bajo la placa del Caribe y pueden alcanzar grandes magnitudes.
Esta diferencia ayuda a comprender por qué el terremoto de 1986, de magnitud considerablemente menor que el de enero de 2001, provocó una destrucción tan intensa en San Salvador.

¿Se puede predecir el próximo gran terremoto?
La ciencia todavía no dispone de un método capaz de establecer con precisión el día, la hora, el lugar y la magnitud del próximo gran terremoto.
Los especialistas pueden estudiar las fallas, identificar zonas de amenaza y calcular probabilidades de ocurrencia a largo plazo, pero no anunciar con certeza un terremoto específico.
Por ello, la proximidad del 40.º aniversario del terremoto de 1986 y la actividad sísmica registrada en la región no constituyen evidencia de que una nueva catástrofe sea inminente.
La preparación, el cumplimiento de normas de construcción y el conocimiento de los procedimientos de evacuación siguen siendo fundamentales para reducir el riesgo.
A cuatro décadas del terremoto que devastó San Salvador, recordar las tragedias del pasado también significa reconocer una realidad: El Salvador no puede evitar los terremotos, pero sí puede trabajar para reducir sus consecuencias.