Puede levantar miles de millones, disparar cohetes al espacio y mover mercados con una publicación, pero Elon Musk acaba de cerrar una operación con pérdidas en un terreno donde ni su fortuna parece darle ventaja: el amor.
El magnate tecnológico terminó su relación sentimental con Shivon Zilis, alta ejecutiva de Neuralink y madre de cuatro de sus hijos, según confirmó ella misma el 2 de octubre de 2026.
Y, al menos según la versión de Zilis, el cierre sentimental llegó sin demasiada negociación previa.
“Es difícil pasar de estar enamorada a tener que dejarlo ir en una semana y sin previo aviso”, escribió la ejecutiva en X.
Así, mientras las empresas de Musk siguen moviendo cifras astronómicas, su balance amoroso acaba de registrar una baja importante.
Elon Musk: Del “te amo” a los números rojos
La separación comenzó a hacerse pública después de que usuarios notaran que Musk había dejado de seguir a Zilis en X, la propia red social del empresario.
Fue entonces cuando ella decidió hablar.
Zilis no solo confirmó la ruptura, sino que compartió mensajes recientes entre ambos que, de acuerdo con su relato, mostraban que hasta pocos días antes seguían intercambiando expresiones afectuosas. People y The Washington Post también reportaron que la separación tomó por sorpresa a la ejecutiva.
En otras palabras: el saldo pasó de positivo a rojo en cuestión de días.
Zilis aseguró estar dolida, pero evitó convertir el final de la relación en una declaración de guerra.
Por el contrario, dijo que todavía desea que Musk sea feliz y expresó su esperanza de que puedan mantener una buena relación como amigos y, principalmente, como padres.
Cuatro “activos” que quedan fuera de cualquier pérdida
Si algo dejó claro Zilis es que no considera perdida toda la inversión emocional de estos años.
La pareja tiene cuatro hijos: los gemelos Strider y Azure, nacidos en 2021; Arcadia, nacida en 2024; y Seldon Lycurgus, cuyo nacimiento se hizo público en 2025.
Zilis se refirió a ellos como los grandes frutos de la relación y dijo sentirse agradecida por la familia que ambos construyeron.
La ejecutiva ocupa un alto cargo en Neuralink y durante años ha sido una figura cercana profesionalmente a Musk. También trabajó en proyectos relacionados con Tesla y anteriormente formó parte de OpenAI.

Una fortuna que no compra inmunidad sentimental
La ruptura tiene un ingrediente difícil de pasar por alto: ocurre alrededor de uno de los hombres más ricos y poderosos del planeta.
Musk puede tener empresas espaciales, automotrices, proyectos de inteligencia artificial y miles de millones en patrimonio, pero esta vez el mercado sentimental no pareció responder a su favor.
Además, la historia terminó ventilándose precisamente en X, la plataforma que él controla.
Hasta los primeros reportes sobre la separación, Musk no había ofrecido públicamente su propia versión sobre el fin de la relación. La descripción de una ruptura inesperada proviene de Zilis.
Así que la bancarrota es solo metafórica: sus millones siguen ahí.
Pero en el amor, al menos esta semana, Elon Musk terminó con el balance en rojo.