El Salvador cerró su cuarta sequía meteorológica de 2026 después de 16 días secos consecutivos en algunas zonas del territorio, en medio de un cambio marcado en las condiciones del tiempo: el país ha pasado del déficit de precipitaciones a jornadas de lluvias persistentes que ya han provocado inundaciones, desbordamientos y otras emergencias.
El episodio seco se registró entre el 4 y el 19 de septiembre y alcanzó la categoría de sequía meteorológica débil, de acuerdo con información del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) citada en reportes publicados este martes.
Como antecedente: MARN anuncia el fin tercer periodo de sequía severa en El Salvador
El cambio ocurre pocas semanas después de que el país saliera de un período mucho más prolongado. El 3 de septiembre, el MARN había dado por finalizada la tercera sequía de 2026, que llegó a acumular entre 24 y 27 días secos consecutivos en estaciones críticas.
De la sequía a un escenario mucho más lluvioso
La finalización del período seco coincide con un escenario meteorológico prácticamente opuesto. Para estos días, las autoridades han advertido un incremento de humedad y lluvias asociado a sistemas que afectan la región, con posibilidad de precipitaciones persistentes en diferentes sectores del territorio.
El cambio ya tiene efectos visibles. Solo durante el lunes 21 de septiembre, Protección Civil reportó 18 viviendas anegadas, dos ríos desbordados, cinco deslizamientos, 10 vías obstruidas y ocho árboles caídos debido a las lluvias.
En contexto: Lluvias en El Salvador anegan 18 casas, desbordan dos ríos y obstruyen 10 vías
El contraste no significa que haya desaparecido el riesgo de nuevos períodos secos. La perspectiva climática del MARN para septiembre ya contemplaba lluvias por debajo de lo normal en buena parte del territorio, aunque también advertía que podían producirse episodios cortos de precipitaciones significativas.
En el sector agropecuario, el comportamiento de las lluvias merece especial seguimiento. Las sequías anteriores llevaron al Ministerio de Agricultura y Ganadería a implementar medidas de asistencia, particularmente en zonas donde la falta de precipitaciones afectó pastos y siembras.
Por ahora, no hay una evaluación oficial localizada que permita cuantificar cuánto beneficia este nuevo período lluvioso a los cultivos ni si compensa los efectos acumulados de los episodios secos anteriores.