Cada septiembre, El Salvador se llena de banderas azul y blanco, escudos, torogoces y otros símbolos asociados con la identidad nacional. Los vemos en actos cívicos, centros escolares, instituciones y decoraciones, pero algunos de sus detalles tienen significados históricos que no siempre recordamos.
La propia Constitución establece en su artículo 64 que los símbolos patrios son el Pabellón o Bandera Nacional, el Escudo de Armas y el Himno Nacional. Su composición y uso están desarrollados en la Ley de Símbolos Patrios, emitida mediante el Decreto Legislativo número 115 del 14 de septiembre de 1972.
La bandera: dos océanos y la paz
La bandera salvadoreña está formada por tres franjas horizontales: azul, blanco y azul.
¿Pero qué representan?
De acuerdo con información oficial del Ministerio de Cultura, las dos franjas azules simbolizan los océanos que rodean Centroamérica: el Pacífico y el Atlántico. La franja blanca representa la paz.
Esa combinación también conecta visualmente a El Salvador con su pasado centroamericano, algo que se hace todavía más evidente al observar el Escudo Nacional.
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¿Qué significan los cinco volcanes del escudo?
El Escudo de Armas contiene una considerable cantidad de elementos en un espacio pequeño.
La Ley de Símbolos Patrios establece que dentro del triángulo aparecen cinco volcanes, colocados sobre un terreno representado entre dos mares. Los volcanes evocan a las cinco naciones que formaron parte de las antiguas Provincias Unidas de Centro América.
Sobre ellos aparece un arcoíris y, debajo, el gorro de la Libertad, acompañado por la fecha 15 de septiembre de 1821, referencia directa a la independencia centroamericana.
También aparecen cinco banderas, ramas de laurel, rayos y la inscripción que identifica a la República de El Salvador en la América Central.
El diseño tiene además nombre propio detrás de su historia. El Ministerio de Cultura atribuye su creación al calígrafo Rafael Barraza Rodríguez, ganador en 1912 de un concurso promovido por el entonces Ministerio de Guerra y Marina.
Torogoz: el ave que se convirtió en emblema nacional
El torogoz ocupa un lugar especial entre las imágenes asociadas con El Salvador, aunque existe una diferencia jurídica importante.
La Constitución enumera como símbolos patrios propiamente dichos a la bandera, el escudo y el himno. El torogoz fue declarado Ave Nacional de El Salvador por la Asamblea Legislativa mediante el Decreto número 735, emitido el 21 de octubre de 1999.
Su llamativo plumaje mezcla verdes, azules y tonos rojizos, y una de sus características más reconocibles es la peculiar terminación de las plumas de su cola.
Además de aparecer en materiales escolares, ilustraciones y representaciones de la identidad salvadoreña, es un animal silvestre: observarlo no significa que deba ser capturado o manipulado.
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Los símbolos de El Salvador no terminan ahí
Bandera, escudo y torogoz son apenas una parte del imaginario nacional.
El Ministerio de Cultura también identifica dentro de los emblemas nacionales al Himno Nacional, la Oración a la Bandera, los árboles nacionales —el bálsamo y el maquilishuat— y la flor nacional, el izote.
Por eso septiembre ofrece algo más que una sucesión de decoraciones azul y blanco: también puede ser una oportunidad para volver a descubrir qué representan los elementos que durante generaciones han acompañado las celebraciones cívicas salvadoreñas.
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