Los últimos resultados de PISA dejaron una señal de alarma para algunos de los sistemas educativos más desarrollados del mundo: el rendimiento promedio de los países de la OCDE cayó hasta sus niveles más bajos registrados en Ciencias, Lectura y Matemáticas. En ese escenario, 171 escuelas públicas de El Salvador presentaron resultados que van en dirección diferente.
La novena edición de PISA evaluó a más de 760,000 estudiantes de 15 años de 91 países y economías, representativos de unos 33 millones de jóvenes. Uno de cada cinco estudiantes de la OCDE tiene ahora bajo rendimiento simultáneamente en Ciencias, Matemáticas y Lectura; en 2022 era el 16 %.
La caída es especialmente pronunciada si se mira una década: entre 2015 y 2025, el promedio de la OCDE perdió 28 puntos en Lectura y 22 en Matemáticas. La propia organización advierte que el deterioro comenzó antes de la pandemia y apunta a problemas más profundos en los sistemas educativos.
Estados Unidos tampoco escapa
Estados Unidos ofrece uno de los ejemplos más llamativos. Sus resultados de 2025 en Lectura y Matemáticas están por debajo de los registrados en 2018 y se encuentran entre los más bajos obtenidos por el país desde que participa en PISA.
Eso no significa que el sistema estadounidense esté entre los peores del mundo. Estados Unidos continúa por encima del promedio OCDE en Lectura y Ciencias y cerca del promedio en Matemáticas. La noticia está en el retroceso de una potencia educativa y económica, no en un supuesto desplome hasta los últimos lugares.
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México presenta otra situación. Está por debajo del promedio OCDE en las tres materias y en resolución computacional. Además, su resultado de Matemáticas disminuyó frente a 2022; respecto de 2015, aumentó en 13 puntos porcentuales la proporción de alumnos con bajo desempeño en esa materia.
El problema, por tanto, trasciende países y niveles de riqueza. La OCDE concluye que el mundo ya no puede dividirse simplemente entre naciones ricas con buenos resultados educativos y naciones pobres con malos resultados: la riqueza nacional explica solamente alrededor de la mitad de las diferencias de desempeño entre países.
¿Qué hicieron diferente estas escuelas de El Salvador en PISA?
En medio de esa fotografía internacional aparecen 171 escuelas públicas salvadoreñas que participaron en un programa piloto de modernización educativa.
Los 1,198 estudiantes evaluados mediante PISA for Schools alcanzaron 494 puntos en Lectura, 494 en Ciencias y 417 en Matemáticas. Son resultados superiores a los promedios nacionales salvadoreños de PISA 2025 en las tres áreas.
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En estas escuelas se introdujo una combinación de dispositivos tecnológicos, conectividad, plataformas digitales, herramientas de inteligencia artificial, nuevos materiales, sesiones estructuradas y acompañamiento a docentes.
La ministra de Educación, Karla Trigueros, explicó durante la presentación de los resultados que las 171 escuelas fueron escogidas considerando infraestructura, conectividad y disposición de la comunidad educativa.
Y esa selección es fundamental para entender los resultados.
PISA nacional y PISA for Schools no significan lo mismo
Hay una diferencia que impide concluir que El Salvador, como país, haya alcanzado o superado a sistemas educativos desarrollados.
PISA 2025 utiliza una muestra diseñada para representar al sistema educativo de un país. PISA for Schools, en cambio, permite evaluar el desempeño de escuelas o grupos concretos de centros educativos.
Por ello, los resultados de estas 171 escuelas no pueden extrapolarse a todos los estudiantes salvadoreños.
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Tampoco permiten afirmar por sí solos que la inteligencia artificial o la tecnología hayan provocado el mejor desempeño. Para establecer una relación causal habría que considerar, entre otros elementos, cómo fueron seleccionadas las escuelas, su punto de partida y la metodología utilizada para medir el efecto específico de cada intervención.