¿Dormir ocho horas significa necesariamente haber descansado bien? Aunque la cantidad de sueño es importante para la salud, una investigación encabezada por científicos de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) pone el foco en otro aspecto clave: la calidad y continuidad del descanso nocturno.
El estudio analizó a 526 adultos, con una edad promedio cercana a los 40 años al inicio de la investigación. Para medir objetivamente sus patrones de descanso, los participantes utilizaron dispositivos de muñeca capaces de registrar movimientos durante la noche. Posteriormente, aproximadamente 11 años después, fueron sometidos a diferentes pruebas cognitivas.
¿Por qué despertarse durante la noche puede ser relevante?
Los investigadores prestaron especial atención a la fragmentación del sueño, que ocurre cuando el descanso se interrumpe repetidamente o existen frecuentes períodos de movimiento durante la noche. Los participantes con los niveles más elevados de fragmentación presentaron entre 2.10 y 2.97 veces mayores probabilidades de obtener resultados por debajo del promedio en varias pruebas cognitivas, en comparación con quienes tenían un sueño menos interrumpido.
Un resultado particularmente interesante fue que los investigadores no encontraron una asociación directa entre la duración objetiva del sueño y el desempeño cognitivo en este grupo específico. Esto refuerza que la continuidad del descanso cumple un rol fundamental en la salud cerebral a largo plazo.