El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de los Estados Unidos, ejecutó un operativo de gran escala denominado Operación Manzana Podrida (Operation Rotten Apple), el cual concluyó con la detención de más de 2,100 inmigrantes en el estado de Nueva York.
Según información oficial brindada por las autoridades federales este 1 de septiembre de 2026, las intervenciones se desarrollaron a lo largo de un periodo continuo de 30 días en diversas localidades del estado.
El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, detalló que el despliegue enfocado en la Operación Manzana Podrida ICE permitió la captura de 2,197 personas en situación migratoria irregular. De acuerdo con el reporte institucional, entre los arrestados se encuentran personas señaladas por antecedentes vinculados a la integración de pandillas, homicidios, agresiones sexuales y otros delitos graves.
Tensiones entre autoridades federales y políticas de ciudad santuario
Las acciones del ICE en territorio neoyorquino reactivaron las disputas políticas respecto a la aplicación de las leyes de migración en jurisdicciones con políticas de protección a migrantes.
Durante la presentación de los resultados, los voceros gubernamentales cuestionaron la falta de cooperación de los gobiernos locales y estatales, haciendo alusión directa a la postura de la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul.
Por su parte, organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes y líderes comunitarios han señalado que este tipo de redadas masivas genera un clima de constante zozobra en las comunidades trabajadoras, afectando tanto a personas con antecedentes como a aquellos que no registran procesos penales en el país.
Las autoridades del DHS advirtieron que los operativos federales continuarán vigentes en la región de Nueva York y en otras zonas del territorio estadounidense, independientemente de las regulaciones locales sobre ciudades santuario.