Llegar a los 100 años de edad no es solo cuestión de suerte o buena alimentación. Una reciente investigacióne reveló que las personas que sobrepasan el siglo de vida poseen una defensa biológica especial dentro de su organismo que las ayuda a resistir enfermedades graves como el cáncer, infecciones y problemas del corazón.
El estudio fue realizado por científicos del instituto RIKEN y de la Universidad de Keio, en Japón, quienes analizaron el sistema inmune de centenarios y personas supercentenarias (aquellas que superan los 110 años). Al revisar las células de la sangre de este grupo de adultos mayores, los expertos descubrieron que sus defensas no se debilitaron con el tiempo, sino que desarrollaron un tipo de células capaces de actuar como un escudo activo contra los males que suelen aparecer con la vejez.
Un escudo natural dentro del cuerpo
En la mayoría de las personas jóvenes o de mediana edad, las células defensivas llamadas linfocitos T CD4 funcionan principalmente enviando alertas al resto del cuerpo para defenderse. Sin embargo, en el caso de las personas que viven más de 100 años, estas mismas células cambian su comportamiento y adquieren la capacidad de atacar y destruir directamente a las células dañadas o enfermas antes de que causen un daño mayor.
Mientras que en un adulto mayor promedio de 70 u 80 años estas células agresivas contra las enfermedades representan apenas una pequeña fracción de su sangre, en las personas centenarias llegan a conformar hasta casi un 18 % del total de sus defensas.
Los científicos explicaron que este cambio no significa que las personas nacieron con una invulnerabilidad mágica, sino que su propio cuerpo aprendió a adaptarse con los años para protegerlos de tumores y dolencias complejas. Este hallazgo permite entender de forma más clara por qué algunos abuelos y bisabuelos logran vivir más de un siglo con un estado de salud sorprendentemente estable.