El Viceministerio de Transporte (VMT) ha intensificado sus acciones de fiscalización en las terminales de autobuses de todo el país. La estrategia consiste en la aplicación de pruebas de alcoholemia y de detección de estupefacientes a los motoristas del transporte público antes de que inicien sus recorridos.
“Realizamos pruebas de alcoholemia a conductores del transporte colectivo en diferentes puntos del país, a fin de garantizar una movilidad segura para los usuarios.”
Estos controles, ejecutados como una estrategia permanente de seguridad vial, tienen como propósito fundamental garantizar que los conductores operen en condiciones físicas adecuadas. Las autoridades han enfatizado que el procedimiento incluye la revisión del estado de las unidades, la verificación de la documentación del motorista y el cumplimiento de las tarifas autorizadas por ley.
Consecuencias por incumplimiento
Según la normativa vigente, cualquier resultado positivo en las pruebas de alcoholemia o drogas configura el delito de conducción peligrosa. En estos casos, el VMT aplica una sanción administrativa de 150 dólares y la unidad es inhabilitada de inmediato, impidiendo que continúe su ruta hasta que la empresa operadora designe a un conductor que cumpla con los requisitos legales y de salud.
La institución informó que estas revisiones se realizan incluso previo al primer viaje del día, con el fin de prevenir percances y asegurar un entorno de transporte más seguro para los pasajeros.