El mundo del boxeo y los seguidores de Prichard Colón se preparan para darle el último adiós tras el fallecimiento del exatleta puertorriqueño, ocurrido el pasado 13 de agosto a los 33 años. En las últimas horas, Nieves Meléndez, madre del excampeón, dio a conocer la agenda de los actos fúnebres que tendrán lugar en Winter Park, Florida, donde la familia residía para brindarle cuidados permanentes.
El legado de Colón, quien mantuvo una lucha incansable por su recuperación tras la lesión cerebral sufrida en el ring en 2015, ha movilizado a la comunidad deportiva internacional. Ante este momento de duelo, la familia ha decidido abrir los servicios al público para que sus seguidores puedan presentar sus respetos a quien fue nombrado campeón mundial honorario por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB).
Calendario de despedida en Florida
Según la información compartida por Meléndez este 14 de agosto, los actos comenzarán el martes 18 de agosto con un velatorio en la Casa Funeraria Newcomer, situada en el 3806 Howell Branch Road, el cual estará abierto de 4:30 p. m. a 8:00 p. m.
Posteriormente, el miércoles 19 de agosto, se llevará a cabo un servicio religioso a las 11:00 a. m. en el mismo recinto, seguido por el sepelio en el Parque Memorial Glen Haven (2300 Temple Drive) a la 1:00 p. m. Cabe destacar que, de forma simultánea, este sábado 15 de agosto se celebró una misa en su honor en Orocovis, Puerto Rico, el pueblo natal del exboxeador, como una primera muestra de solidaridad con la familia.
Un legado de resiliencia
La partida de Prichard Colón cierra un capítulo de casi 11 años de resiliencia. Desde su fatídico combate en 2015 ante Terrel Williams, donde los golpes ilegales a la nuca le provocaron un hematoma subdural irreversible, el deportista se convirtió en un símbolo global de superación. Durante su larga convalecencia, la dedicación de sus padres permitió que el mundo conociera el avance de sus terapias, transformando su historia en un pilar para exigir mayor seguridad médica en los cuadriláteros.
Organismos como la WBO, el CMB y la AMB han emitido comunicados lamentando la pérdida de una de las promesas más brillantes del boxeo boricua. Su historia, más allá de la tragedia, es recordada hoy como el catalizador principal de los actuales protocolos de salud que buscan evitar que un atleta vuelva a pasar por una situación similar.