Una tormenta nocturna tomó por sorpresa a los asistentes de Sivarland, en las Fiestas Agostinas de San Salvador, generando escenas de pánico y desorden. El fenómeno climático, caracterizado por lluvias torrenciales, ráfagas de viento y relámpagos, obligó a cientos de personas a buscar refugio de manera urgente en las áreas techadas del recinto, ubicado junto al Estadio Cuscatlán.
El aguacero repentino sorprendió a familias completas, muchos de ellos con niños, quienes intentaron protegerse bajo estructuras como la de los carros chocones. La situación se volvió caótica, con personas aglomeradas y el agua siendo arrastrada por el viento hacia las zonas cubiertas. Los equipos de Protección Civil se mantuvieron en alerta máxima para atender cualquier emergencia.
Sivarland bajo la tormenta
El caos en Sivarland no solo se limitó a la búsqueda de refugio. Las ráfagas de viento y la lluvia intensa provocaron que varios puestos de comida y juegos temporales sufrieran daños menores, mientras los visitantes intentaban resguardar sus pertenencias. Aunque no se reportaron heridos graves, la experiencia dejó en claro la vulnerabilidad de los espacios abiertos ante fenómenos climáticos extremos.
Las autoridades locales, en coordinación con los organizadores de las Fiestas Agostinas, recordaron a la población la importancia de verificar el clima antes de asistir a eventos al aire libre. Además, se recomendó a los padres de familia mantener a los niños cerca y buscar zonas seguras en caso de tormentas repentinas.
El incidente en Sivarland también puso en evidencia la necesidad de mejorar los protocolos de resguardo en eventos masivos, especialmente durante la temporada de lluvias. Aunque la tormenta duró poco más de una hora, su intensidad dejó una lección sobre la importancia de la preparación ante cambios climáticos inesperados.