El Mayor Roble (Major Oak), un roble pedunculado inglés que ha visto pasar más de 1.000 años de historia, murió en junio de 2026. Este gigante de Sherwood Forest, en Nottinghamshire, no brotó hojas nuevas en primavera, confirmando su deceso. Su vida abarcó desde la Peste Negra hasta el reinado de múltiples monarcas, y se convirtió en el símbolo vivo de la leyenda de Robin Hood.
Con una circunferencia de tronco de 10-11 metros y un peso aproximado de 23 toneladas, el Major Oak era uno de los robles más grandes de Gran Bretaña. Su tronco hueco, causado por hongos, y sus ramas retorcidas lo convertían en una escultura natural. Desde 1908, se realizaron intervenciones para conservarlo, pero una combinación de vejez extrema, turismo masivo, sequías por el cambio climático y esfuerzos pasados para salvarlo terminaron por acabarlo.
El fin de un gigante legendario
Su nombre, Major Oak, proviene de Major Hayman Rooke, un soldado retirado que en 1790 lo describió como una “majestuosa ruina” en su libro sobre robles notables. Aunque su nombre original era “Cockpen Tree”, por su uso en el siglo XIX para criar gallos de pelea, el término Major Oak se popularizó en su honor.
El Major Oak estaba indisolublemente ligado a la leyenda de Robin Hood. Según el folclore local, su tronco hueco servía como escondite perfecto para el famoso bandido y sus Hombres Alegres. Aunque no hay evidencia histórica de que Robin Hood usara este árbol, la conexión con Sherwood Forest lo convirtió en una atracción turística global.
La RSPB (Royal Society for the Protection of Birds), que gestiona el sitio, confirmó su muerte. A pesar de su fin, el árbol se mantendrá en pie como monumento ecológico, histórico y folclórico. Su legado perdura en las leyendas de Robin Hood, en las historias de Sherwood Forest y en el corazón de quienes sueñan con justicia y bosques encantados.