Amado Neftalí Mendoza Gallegos, el recordado vigilante de seguridad privada que protagonizó uno de los primeros videos virales de las redes sociales salvadoreñas conocido popularmente como “¿Querés gaseosa?”, envió un mensaje a la población a través de un creador de contenido. En su intervención, Mendoza solicitó formalmente a los usuarios de las plataformas virtuales que dejen de buscarlo en las calles para grabarlo, acosarlo o faltarle al respeto.
A pesar de que el clip original ha sido utilizado durante más de una década como parte de parodias, memes y diversiones humorísticas dentro del entorno digital local, el afectado enfatizó que esta atención mediática constante vulnera su derecho fundamental a la paz social tras haber saldado su deuda con la justicia.
Límites de estas diversiones
La historia detrás del fenómeno viral se remonta al 1 de octubre de 2012 en el bulevar de Los Héroes, en San Salvador, cuando Mendoza, de entonces 45 años, mantuvo una discusión con un hombre en situación de calle identificado como Julio César Solórzano. Tras un intercambio de insultos, el vigilante reaccionó de forma desproporcionada efectuando múltiples disparos mortales contra la víctima, pronunciando justo después la gélida frase que quedó registrada en video por testigos.
El caso conmocionó a la sociedad por los niveles de intolerancia civil expuestos. Posteriormente, los peritajes médicos determinaron que el procesado padecía de un trastorno psicótico paranoide, por lo que un tribunal competente ordenó una medida de internamiento obligatorio de 10 años en el Hospital Psiquiátrico “Dr. José Molina Martínez”.
Mendoza cumplió la totalidad de la pena impuesta por las autoridades judiciales y actualmente se encuentra en libertad. El marco jurídico general salvadoreño contempla el derecho al olvido y la reinserción social plena una vez ejecutada la sentencia, por lo que el hostigamiento sistemático en redes podría tipificarse como acoso digital.
Vecinos y creadores de contenido que han interactuado de forma pacífica con el ciudadano confirman que lleva una vida tranquila, instando a la población a frenar las dinámicas de estigmatización que reviven tragedias del pasado sin tomar en cuenta la salud mental de los involucrados.