A menos de que arranque del Mundial 2026, la FIFA enfrenta un desafío que va más allá del futbol: la política migratoria en Estados Unidos.
El organismo, encabezado por Gianni Infantino, analiza la posibilidad de solicitar al presidente Donald Trump una pausa en las redadas migratorias del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante el torneo.
¿Sin presencia de ICE en el Mundial 2026?
De acuerdo con reportes recientes, la idea surgió inicialmente como una medida limitada para evitar operativos migratorios en las inmediaciones de los estadios sede del Mundial en Estados Unidos. Sin embargo, con el paso de las discusiones, la propuesta se amplió considerablemente.
Ahora, la FIFA contempla solicitar una moratoria total de las redadas del ICE durante los 39 días que dure el torneo, abarcando no solo los estadios, sino también las ciudades anfitrionas e incluso el territorio nacional.
Esta ampliación responde a la complejidad logística del evento, que implicará traslados constantes de selecciones, equipos de trabajo y millones de aficionados entre distintas sedes.
Preocupación por aficionados
El tema ha generado inquietud dentro del propio entorno del futbol internacional. Diversas federaciones y actores vinculados al Mundial han expresado preocupación por el impacto que las redadas migratorias podrían tener en la asistencia y seguridad de los aficionados.
El temor principal es que seguidores internacionales, especialmente de comunidades migrantes, eviten asistir a los partidos por miedo a ser detenidos.
Además, el contexto político en Estados Unidos ha elevado la tensión en torno al evento, que será organizado en conjunto con México y Canadá.
Sin decisión oficial hasta ahora
Pese a que la propuesta ya está sobre la mesa, aún no hay confirmación de que la FIFA haya presentado formalmente la solicitud al gobierno estadounidense, ni de que la Casa Blanca esté dispuesta a aceptarla.
El propio organismo deportivo reconoce que deberá coordinarse con el país anfitrión sin interferir directamente en sus políticas internas, lo que complica cualquier intento de influir en decisiones relacionadas con seguridad y migración.