En el corazón de Santa Ana, el Lago de Coatepeque ha vuelto a ser el centro de atención gracias a su impresionante transformación a un vibrante color turquesa. Este fenómeno natural, que ocurre de manera cíclica, ha convertido al lago en el destino más buscado de El Salvador, atrayendo a turistas, científicos y amantes de la naturaleza. Según expertos del Ministerio de Medio Ambiente (MARN), este cambio de color se debe a una combinación de factores naturales, como la proliferación de algas específicas y la presencia de minerales como el carbonato de calcio.
Lo que hace a este lugar aún más especial es su origen volcánico. Formado hace miles de años tras una erupción masiva, el lago alberga aguas cristalinas de hasta 115 metros de profundidad y está rodeado de paisajes que parecen sacados de un cuento. Desde actividades como paddle board y buceo hasta paseos en ferry hacia la enigmática Isla del Anteojo, el Lago de Coatepeque ofrece experiencias inolvidables para todos los visitantes.
Datos fascinantes sobre el Lago de Coatepeque
El Lago de Coatepeque no solo es un espectáculo visual, sino también un lugar lleno de curiosidades y datos interesantes.
El cambio de color a turquesa es un fenómeno temporal que ocurre debido a condiciones ambientales específicas, lo que lo convierte en un evento único y especial que atrae a visitantes de todas partes.
Su nombre proviene del náhuat “Coatepeque”, que significa “Cerro de las Culebras”, un nombre que refleja las leyendas y tradiciones de la zona.
Gracias a su origen volcánico, algunas zonas del lago tienen aguas termales, ideales para relajarse y disfrutar de la naturaleza en su máxima expresión.
La Isla del Anteojo, formada por un domo volcánico, es un punto clave para explorar la biodiversidad local y disfrutar de vistas panorámicas del lago.