Una situación climática alarmante ha puesto en alerta a El Salvador este martes 3 de febrero. Lo que comenzó como un frente frío estacionario se ha transformado en un fenómeno que está haciendo “tiritar” a todo el país, registrando temperaturas históricas que han descendido peligrosamente hasta los 5.0 °C en la zona de la Finca Los Andes, en Santa Ana. Este desplome térmico no es un evento aislado; en las zonas altas como Planes de Montecristo y Las Pilas, el frío es implacable, obligando a las comunidades a tomar medidas de emergencia ante el riesgo de hipotermia y enfermedades respiratorias agudas.
La situación se agrava por la presencia de potentes ráfagas de viento que han alcanzado velocidades de hasta 50.0 km/h en sectores como el Aeropuerto de Comalapa y las costas de La Libertad. Estos vientos no solo incrementan la sensación de frío extremo, sino que representan una amenaza latente para estructuras frágiles y el tendido eléctrico. Según los reportes oficiales del Ministerio de Medio Ambiente (MARN), aunque el cielo se presente despejado, la ausencia de nubes permitirá que el calor se escape rápidamente al espacio durante la noche, provocando una madrugada de miércoles que podría ser aún más gélida.
Las autoridades han lanzado un llamado de urgencia: el viento no dará tregua y las ráfagas, aunque disminuirán ligeramente por la tarde, seguirán golpeando con fuerza. Se recomienda a la población asegurar techos de lámina, evitar encender fogatas debido al riesgo de incendios incontrolables y, sobre todo, proteger de forma extrema a los sectores más vulnerables. El país se encuentra bajo el asedio de un flujo noreste que parece no ceder terreno, convirtiendo este inicio de febrero en uno de los más hostiles de los últimos años.
Cabe destacar que este evento ocurre apenas un día después de que se rompiera un récord histórico de casi 40 años: el pasado lunes 2 de febrero, la estación de Finca Los Andes registró una temperatura mínima de 3.5 °C, superando la marca de 4.1 °C que se mantenía vigente desde 1988. No obstante, el registro más extremo en la historia del país sigue siendo el de 1983, cuando el termómetro bajó de los cero grados, alcanzando un gélido -3.1 °C en Los Naranjos, Sonsonate.