El volcán Kīlauea, reconocido como uno de los más activos del planeta, protagonizó el pasado sábado 24 de enero su episodio eruptivo número 41 en el cráter Halemaʻumaʻu. Según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), la erupción generó impresionantes fuentes de lava que alcanzaron alturas de entre 460 y 480 metros. La actividad, que inició a las 11:10 a.m. y se prolongó por ocho horas, cubrió más del 80% del piso de la caldera con un volumen de 11 millones de metros cúbicos de lava.
Durante el evento, se reportó la caída de “cabello de Pele” y ceniza fina en comunidades como Volcano Village e Hilo, lo que llevó a las autoridades a emitir avisos por riesgos respiratorios y posible contaminación de suministros de agua. Pese a la magnitud visual del fenómeno, no se reportaron heridos ni daños a infraestructuras, y el USGS mantiene el nivel de alerta en vigilancia (WATCH) con código de aviación naranja.
Erupción del volcán Kīlauea
Aunque la erupción se encuentra actualmente en pausa, los vulcanólogos del Observatorio de Volcanes de Hawái estiman que el episodio 42 podría manifestarse en las próximas dos o tres semanas, siguiendo el patrón cíclico observado en el volcán Kīlauea desde finales de 2024. Esta previsibilidad permite mantener un monitoreo constante en una de las zonas volcánicas mejor vigiladas del mundo.
Las impactantes imágenes del evento se volvieron virales, mostrando la fuerza de la naturaleza dentro del Parque Nacional de Volcanes de Hawái. Por el momento, las autoridades confirman que no existen amenazas directas para poblaciones fuera del área del parque ni para la aviación comercial a gran escala, siempre que se respeten los perímetros de seguridad establecidos alrededor del volcán Kīlauea.