Padres de familia del Centro Escolar caserío La Ceiba, en el distrito de Chirilagua, San Miguel Centro, han manifestado su rotunda negativa a enviar a sus hijos a clases este año lectivo debido a la falta de una infraestructura adecuada. Según denuncian los afectados, hace cuatro años la estructura original fue demolida por la Dirección de Obras Municipales (DOM) bajo la promesa de construir una escuela moderna; sin embargo, el proyecto permanece en total abandono.
Actualmente, entre 75 y 85 estudiantes de parvularia a sexto grado reciben su educación bajo una galera improvisada de una iglesia, donde sufren las inclemencias del tiempo, el polvo y el lodo durante el invierno. Esta situación no solo ha afectado el rendimiento académico de los menores debido a los distractores externos, sino que también ha comprometido su salud, provocándoles enfermedades respiratorias y de la piel.
Crisis en la educación
Los padres recalcan que no es justo que los niños reciban su educación en tales condiciones y exigen una respuesta inmediata del Ministerio de Educación para retomar la obra. La comunidad asegura que se sienten engañados, pues inicialmente se les informó que la obra estaría lista en un periodo de seis meses. Al ver que han transcurrido años sin avances, la mayoría de los padres ha dispuesto que, mientras la escuela no sea construida, no permitirán que sus hijos asistan a las clases presenciales, pues el entorno actual vulnera sus derechos fundamentales a una educación digna y segura.
A este descontento en Chirilagua se suman reportes similares en otras zonas del país, como en Corinto y San Miguel, donde otros centros escolares también enfrentan retrasos en su reconstrucción tras ser demolidos. El líder comunitario, Osmel Guzmán, señaló que los niños merecen paredes y techos reales para su formación, instando a las autoridades a que la educación rural sea una prioridad real y no quede en el olvido tras proyectos inconclusos que afectan el futuro de las nuevas generaciones.