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Salud

Reflujo ácido: el riesgo de un diagnóstico tardío o erróneo

El reflujo ácido afecta a millones y, sin diagnóstico preciso, puede derivar en complicaciones como cáncer de esófago.

El reflujo ácido, subestimado como simple malestar, puede desencadenar enfermedades graves si no se diagnostica a tiempo. Expertos advierten sobre el uso prolongado de medicamentos sin evaluación clínica adecuada. Foto: Ilustración.
El reflujo ácido, subestimado como simple malestar, puede desencadenar enfermedades graves si no se diagnostica a tiempo. Expertos advierten sobre el uso prolongado de medicamentos sin evaluación clínica adecuada. Foto: Ilustración.
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Por Franco López |

El reflujo ácido, una molestia que afecta a millones de adultos, suele ser minimizado como un simple malestar digestivo. Sin embargo, esta afección requiere atención clínica estricta para evitar consecuencias graves. Anthony Hobson, especialista en salud intestinal, advirtió que muchos pacientes viven años con dolor, ardor y dificultad para dormir sin recibir un diagnóstico preciso.

Datos del Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido revelan que hasta el 20% de los adultos sufre episodios recurrentes de reflujo, conocido como enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). Aunque millones consumen inhibidores de la bomba de protones (IBP) para reducir la acidez, Hobson alertó que más de la mitad los usa por años sin exámenes que identifiquen la causa real.

El uso prolongado de estos fármacos puede generar problemas de absorción de nutrientes y aumentar el riesgo de enfermedades renales y Alzheimer. Además, el ácido estomacal —cien veces más fuerte que el vinagre— puede causar desde ardor hasta dolor en el pecho similar a un infarto.

Señales de alerta y riesgos asociados

Hobson subrayó que el reflujo ácido puede ser síntoma de cáncer de esófago. Recomendó consultar a un médico ante dificultad para tragar, pérdida de peso o antecedentes familiares de cáncer. Entre los estudios clave destacan la endoscopia y pruebas menos invasivas como la citología esofágica.

El especialista explicó que el estómago funciona como una “bomba” que requiere válvulas en buen estado. Grasa abdominal, porciones grandes de comida y alimentos grasos (como frituras) aumentan la presión y favorecen el reflujo. Para aliviar los síntomas, sugirió reducir el tamaño de las porciones, adoptar una dieta basada en arroz basmati, pescado blanco y verduras, y usar antiácidos de venta libre.

En casos complejos, pruebas como la manometría esofágica, pHmetría y electrogastrograma permiten evaluar el funcionamiento interno. Hobson también destacó que el 60% de los candidatos a cirugía presenta sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, detectable con pruebas de aliento.

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Franco López

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